lunes, 24 de febrero de 2014

Iñigo, Rangel, Alcorcón.

21 de Junio de 2010. Crisis es el hijo de todos los españoles que nunca pudieron llegar a tener uno. Crisis es el lugar de vacaciones de cualquier hipotecado patrio que ha perdido todos sus ahorros. Crisis es la primera lágrima que se derrama por la mejilla al rescindir el contrato de tu primo, tu hermano, tu hijo o tu vecino. Crisis fue 2010. Y 2011. Y los posteriores. Pero, como se dice habitualmente, en España al menos tenemos sol. Y persianas, claro.

Y el sorteo de navidad también. Quizá el segundo sorteo mas esperado del año, después del de treintaidosavos de final de la Copa del Rey. Aquel año, una ciudad dormitorio del sur de Madrid resultó agraciada con el Gordo. Acostumbrada al ir y venir de trabajadores hacia Madrid, aquel frío Miércoles el equipo mas laureado de la capital rendía visita al modesto conjunto alfarero. Minutos después, las webs de los periódicos deportivos de media Europa reflejaban la hazaña conseguida. Pero enfrentarte al Real Madrid en Copa del Rey es también, sinónimo de ascenso a Segunda, tal y como ha pasado en los últimos años.

El Ontinyent, el rival del Alcorcón en la última eliminatoria por el ascenso aquella temporada, era muy consciente de ello. Un 1-1 en el Estadio de El Clariano ponía la eliminatoria cuesta arriba para el equipo valenciano, cuya modestia no había sido impedimento para realizar una campaña histórica. Santo Domingo dictaría sentencia en pleno solsticio de verano. Porque, como hemos recordado anteriormente, con tanta crisis al menos íbamos a tener sol.



Dicho solsticio de verano ocurre entre el 20 y el 22 de Junio en nuestro querido hemisferio norte. En 2010, exactamente ocurrió a las 20:45, cuando ambos equipos enfilaban el camino a vestuarios con un claro 0-2 a favor del equipo valenciano que silenciaba las pobladas gradas de Santo Domingo. La decepción local se traducía en reproches hacia sus jugadores, mientras Ontinyent tocaba con las yemas de las manos la anhelada Segunda División. El solsticio comenzó, y en apenas media hora el Alcorcón empataba el partido, que no la eliminatoria, puesto que el valor doble de los goles en campo contrario continuaba dando el ascenso al equipo levantino. Pocos minutos faltaban para el final cuando el árbitro señaló un dudoso penalti a favor del Alcorcón. Tensión. Nervios. A Sergio Mora se le pasó por la cabeza Djukic. También los 4 goles al Real Madrid meses antes. Y erró el lanzamiento. Ontinyent daba un paso más, y sólo restaban unos pocos minutos.

La tierra siguió girando, y finalmente el verano llegó colgado de la banda derecha, con todo el Ontiyent encerrado en su área y el árbitro mirando el minuto 94 de su reloj. Impulsado por la ilusión de miles de aficionados con el corazón en un puño, Iñigo López, el central amarillo, se elevó para cabecear a la red el último balón del partido, aquel que rara vez encuentra destinatario claro. Gol. Era el 3-2, y el verano ya había llegado. Como si de una noche de San Juan se tratase, miles de personas invadieron el campo para festejarlo. Camisetas amarillas corriendo por todo el campo, y camisetas blancas desconsoladas cayendo contra el césped. Todos los astros se habían alineado aquel 21 de Junio en Santo Domingo. Al menos teníamos sol.


2 comentarios:

  1. Alcorcón hace tiempo que dejó de ser una ciudad dormitorio...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te digo, hará como 30 años de eso. Ahora mas bien son los de la capital los que vienen a trabajar, comprar, divertirse y hasta quieren comprarse un piso en Alkorkón

      Eliminar