martes, 18 de febrero de 2014

Tirado, Marcos, Albacete.

2 de Junio de 1996. Nos encontramos a escasos días del comienzo de la Eurocopa de Inglaterra. La Dinamarca de Laudrup, la Alemania de Klinsmann, o la Bulgaria de Stoichkov se dan cita en la cuna del fútbol. Una pléyade de estrellas buscaran el máximo trofeo europeo a ritmo de brit-pop (aunque tras una desgraciada elección, la canción de la Euro fuese de Simply Red). Inglaterra está de moda, de eso no cabe duda. Decenas de grupos independientes con reminiscencia sesentera inundan las radios mundiales, y España no es una excepción. Vivimos días en donde bandas como Los Fresones Rebeldes o Australian Blonde alcanzan el circuito mainstream. Es el triunfo "indie". Sin embargo, precisamente ese 2 de Junio comienza a sonar en las radios una pegadiza canción. Se trata de "Wannabe", de unas tal Spice Girls procedentes también de Inglaterra.

Un gallo resuena en la mañana. Estamos en Almendralejo. Provincia de Badajoz. Extremadura. Son las 7 de la mañana y cientos de personas se han despertado dispuestos a ganarse el jornal en la dura vida del vino y la aceituna. Hoy no es un día cualquiera en el tranquilo Almendralejo. Varios autobuses se preparan en la plaza del pueblo para viajar a Albacete. Su equipo, el equipo de todos, se concentra para jugar el partido más importante de su historia, la promoción de ascenso a Primera División. Un éxito sin precedentes para un equipo modesto, de los que considera milagrosa la permanencia en Segunda División. El fiel reflejo de los jornaleros, y trabajadores del campo extremeño son, precisamente, los 11 hombres que defienden el escudo del Extremadura por los campos de fútbol de España. Pedro José, Amador, Manuel, Padilla...Fútbol modesto. Fútbol clásico. Estadio de los de antes. Vieja megafonía, cables cruzados, y olor a puro. Del campo al campo. No huele a la nueva Ley Bosman. Huele a "indie".

En otro punto de España el sol se esconde definitivamente. El partido en Albacete está a punto de finalizar. El equipo local busca desesperado el gol con el que poder jugar la prórroga. Sin embargo, un halo de desconfianza inunda el Carlos Belmonte, por el recuerdo de la promoción frente al Salamanca años atrás. Ya en el descuento, el árbitro señala una falta en el centro del campo que provoca algarabía entre los aficionados extremeños situados en el fondo del Belmonte, por lo que significaba cada segundo perdido en ese balón parado. Tirado, el tirador (valga la redundancia) oficial del equipo se prepara para romperla. Todo el equipo desea que el balón coja una parábola imposible, y salga fuera del Estadio, con el fin de perder el mayor tiempo posible. Todos excepto Tirado. Posee confianza en sí mismo. El espíritu de Koeman se reencarna en el central extremeño, y tras una breve carrera, el balón sale con la fuerza y la dirección perfectas para colarse en la red de Marcos. Era gol. Golazo.



Todo el equipo corrió a celebrarlo con la afición presente en el Carlos Belmonte, mientras los locales arrojaban almohadillas al terreno de juego. Aún no eran conscientes del hito histórico que acababan de conseguir. Era el triunfo "indie". Del fútbol independiente. Del fútbol modesto. Minutos después, el árbitro señalaba el final del partido y miles de personas salían a las calles a celebrarlo con sus héroes. Acababan de conseguir una de las hazañas más increíbles de la historia del fútbol español. La fuente del pueblo desbordaba alegría y sudor. El recibimiento al pequeño autobús en donde llegaron los jugadores procedentes de Albacete fue apoteósico. Los jornaleros del fútbol habían alcanzado el "mainstream". Y fue precisamente en ese momento de la fiesta en donde comenzó a sonar "Wannabe". Eran momentos de júbilo y desenfreno. El fin de una época en la música y en el fútbol español comenzaba. Ni Paul Gascoigne pudo salvarlo.


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