lunes, 10 de marzo de 2014

Barbarín, Busquets, Barcelona.

14 de Febrero de 1996. El CD Numancia llega al Hotel Numancia, situado en la calle Numancia, escoltado por miles de seguidores del Numancia que han hecho de Barcelona su Soria particular. Al hotel se ha llegado tras atravesar los gélidos estadios del San Sebastián de los Reyes, Racing, Sporting y Real Sociedad. Aquel equipo había conseguido eliminar a tres primeras, y en una machada sin precedentes, empatar a 2 en Los Pajaritos frente al Barça de Cruyff. "Mis jugadores han hecho el ridículo", se oyó en la improvisada sala de prensa de Los Pajaritos. Para entender la dimensión nacional que alcanza esta eliminatoria basta recordar que el partido de ida de aquella eliminatoria contó con presencia real, los Duques de Lugo presentes en las cabinas de prensa de Los Pajaritos. Televisado a nivel nacional, el estupor general ante lo conseguido por aquel Numancia era unánime. El premio final era este partido de vuelta en el Camp Nou. 12.000 sorianos invadían Barcelona, y los jugadores graban con sus cámaras prestadas los históricos momentos.

Jorge Barbarin era un joven pamplonica que se divertía en la vecina Estella haciendo goles con el Izarra. Mekatondoa era su casa hasta que el Numancia, un equipo que caminaba temporada tras temporada por la zona noble del grupo II de 2ªB, llamó a sus puertas. La fría Soria le recibía con indiferencia. Los 900 fieles que acudían domingo tras domingo al pequeño estadio de Los Pajaritos agradecían su esfuerzo con aplausos silenciados por sus guantes de lana para resguardarse del gélido clima soriano. Soria es acogedora, natural, tranquila y solitaria. Quizá demasiado solitaria. Por ello, el grupo de amigos que forman el Numancia comenzaron a divertirse por los campos de España, sin importarles su dimensión. De esta forma cayeron consecutivamente el San Sebastián de los Reyes gracias al valor doble de los goles en campo contrario, la Real Sociedad en la ronda de penaltis, y el Racing con un histórico gol en El Sardinero del pichichi Barbarin. En Octavos de Final, cayó el Sporting de Gijón en las garras numantinas, y de esta forma se plantaron en Cuartos de Final. Barcelona era la siguiente parada.

Camino de sus habitaciones, Barbarin habla con el improvisado Jefe de Prensa, que ha abandonado de forma provisional su trabajo en el Diario de Soria para echar una mano al club de sus amores. Acaban de recibir una oferta de Tauritón, unas pastillas para potenciar el apetito sexual en los hombres. "Estás de coña, no estás hablando en serio" clamó Barbarin. No era una broma. Las negociaciones están avanzadas y el tiempo apremiaba. Raúl, lateral derecho, e improvisado cámara que graba la histórica experiencia soriana desde dentro, jura que iban a ser el hazmerreír del país. Para más inri, el partido había levantado tanta expectación que Antena 3 iba a televisarlo en directo para todo el país. En la retransmisión se ve al equipo soriano bastante nervioso y atenazado. Miguel Angel Lotina alecciona a sus hombres por última vez, y al cabo de unos segundos España puede ver como salta el equipo al césped del Camp Nou aún impresionados por la majestuosidad del escenario culé, y como es vitoreado cada vez que pasa del centro del campo.



De pronto sucede lo inesperado. Minuto 5. Un balón divido en el flanco derecho barcelonista acaba en los pies de Barbarin, delantero numantino, que coge a los centrales descolocados. Busquets sale de su portería con rapidez, lo que aprovecha Barbarin para regatearle, y ante la incredulidad general, marcar a puerta vacía. Gol. Barcelona 0-1 Numancia. En ese momento el CD Numancia de Soria estaba en semifinales. Las caras en la celebración eran un poema, una oda a la sorpresa. El silencio que inundó al Camp Nou aún se recuerda. Y 20 minutos fue lo que duró la alegría en Soria, hasta que 3 goles del Barça ponían cordura y lógica en el marcador. El sueño finalizaba. La leyenda acababa de nacer.

Marzo de 2014. Iñigo acaba de volver del Instituto y limpia sus botas para el entrenamiento de esta noche. La ardua tarea de quitar los kilos de barro que amontonan sus Munich no es impedimento para que sueñe con llegar a jugar en escenarios como el Camp Nou. Su amigo Txema le espera en la puerta para ir juntos hasta Antxekoa, término municipal en donde se encuentra el campo del Zirauki. Allí se ejercitan y se divierten cada domingo 11 amigos bajo las órdenes de un tal Jorge Barbarin, al que escuchan con suma atención sus charlas mientras piensan que la persona que tienen delante fue portada de todos los periódicos deportivos nacionales y logró silenciar un estadio de 115.000 espectadores.

A Jorge se le ve feliz. Sigue teniendo esa imagen bonachona y dicharachera. Recuerda con nostalgia sus tiempos de futbolista desde su Estella natal, rodeado de su mujer y su hijo de 5 años, para los que tiene la mejor de las sonrisas tras acabar su jornada laboral como transportista en MRW. A menudo recoge paquetes con dirección a la vecina Soria. Sonríe a sabiendas de que en dicha capital de provincia luce en cada esquina la imagen de un repartidor pamplonica haciendo historia. Es tan motivo de orgullo para todos como las ruinas de la vieja Numancia celtíbera. Orgullo del pueblo.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias por este homenaje

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  2. Cada Domingo en Antxekoa lucha ahora por ascender al Zirauki a Primera Autonómica.. Historia viva del fútbol de barro.

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